El día que Nietzsche lloró

La obra se presenta en el Teatro de la Comedia desde el Jueves 12 de Febrero del 2009 hasta el domingo 1ro. de Marzo y las entradas cuestan $40.- y $60.- (según el día y horario). Las mismas se pueden conseguir en Ticketek.

Teatro de la Comedia: Dirección
Rodríguez Peña 1062

Como Llegar
Colectivos: 10-12-29-37-39-59-60-75-99-101-102-106-108-109-111-124-132-140-142-150-152

Horario Boleteria
Las entradas sin el costo por servicio se venden en la boletería del teatro todos los días de 11.00 a 21.00 hs

Discapacitados
Consultar en Boletería

Menores
Abonan entrada a partir de los 4 años cumplidos.

FICHA TECNICA
Autoría: Irvin D. Yalom, Versión Teatral de Luciano Cazaux / Elenco: Luciano Cazaux (Nietzsche), Flor Dyszel (Lou Andrea Salome), Pablo Mariuzzi (Josef Breuer), Paula Rebagliati (Matilde Breuer) , Carolina Díaz (Bertha Pappenheim), Franco Gerardi (Paul Ree) / Dirección General: Lía Jelín / Escenografía y Vestuario: Pia Drugueri / Iluminación: Alejandro Le Roux / Música Original: Gregorio Vatenberg / Prensa: Simkin & Franco / Directora Asistente: Mara Bestelli / Diseño de Arte Multimedia: Julieta Ascar / Fotografías: Daniel Jurjo / Diseño Gráfico: Lía Parsons / Producción Ejecutiva: Andrés Giardello y Jorge Dyszel/ Asistente de Producción: Facundo Dyszel / Producción General: Jorge Dyszel

LA OBRA
La pieza viene de una gira que la llevó a los escenarios de ciudades como Tandil, Mar del Plata, La plata, Rosario y las principales localidades de la Pcia. de Bs As. El incipiente psicoanálisis se ocupa de la histeria y Friedrich Nietzsche encarna la desesperanza de la civilización occidental: ese es el clima teórico intelectual de fines de siglo XIX, época en la que se sitúa la obra. Un joven Sigmund Freud observa el encuentro entre su maestro y Nietzsche, en una puesta que combina el plano del inconsciente con el de la realidad.

SINOPSIS
1890, un momento en el que el incipiente psicoanálisis se ocupa de la histeria y un hoy famosísimo filósofo encarna la desesperanza de la civilización occidental.
Freud tiene entonces apenas 24 años y es testigo del encuentro entre su maestro, el doctor Josef Breuer y Friedrich Nietzsche, aquél filósofo maldito precipitado tanto o más que su médico hacia el abismo de sus obsesiones.
Esta es la historia de la milagrosa cura de ambos mediante el amor y la amistad.

LA PUESTA
La puesta trabaja con dos planos, el del inconsciente y el de la realidad; y la escenografía busca instalar en el espacio ambos hemisferios: escaleras repetidas, proyecciones multimedia y superficies tramadas que sólo dejan ver invirtiendo la mirada, instalan a los personajes en un espacio onírico, que pudiera ser el limbo. El límite de éste ámbito es un plano circular donde se reflejan parte de sus pensamientos, sentires y temores.
La época se evoca en el vestuario, que sin dejar de tener un carácter plástico dibuja rasgos de cada personaje: las mujeres aparecen en colores y texturas suaves, pero cada una dando pauta de su esencia. En los hombres, los colores son neutros y se exacerba lo angustiosamente intelectual de Nietzsche, escurridizo a la hora de mostrarse humano. El contraste y ausencia de color entre hombres y mujeres responde a que ellas son reflejos del imaginario de estos intelectuales de la época.